viernes, 29 de enero de 2010

Sobre "Hienas" y otras bestias

Uno de los temas de la semana (me refiero a los temas impuestos por los medios, aunque no necesariamente los temas de la gente) es el accidente/hecho protagonizado por el boxeador Hiena Barrios.
Desde ya, este es un tema de la justicia, más allá que en este país las sentencias, fundamentos de las mismas y hechos investigados tengan una importancia casi ínfima cuando un periodista de tele o radio "dictamina" la culpabilidad o no de una persona (y, lo que es peor, no sabiendo nada de derecho). Como abogado, no puedo más que detestar ese rol que asumen los periodistas, más allá de los errores de la justicia en este país.
Me quiero concentrar en esta entrada a cómo esta sociedad (aunque no es la única) fábrica personajes, los eleva a categorías que no se corresponden con su perfil o formación o desempeño, los endiosa, los "mediatiza", y cuando cometen cualquier clase de exceso los defenestra, los castiga, los destruya y ponen cara de "yo no fui".
No estoy acá para hacer una defensa de este boxeador, dado que
a) No sé quién es
b) No sé nada de boxeo y ni aun lo considero un deporte
c) No tengo autoridad para opinar sobre su carrera.
Pero sí sé que es un boxeador al que los medios, sobre todo aquellos medios que exaltan lo bizarro, le han dado manija, le han festejado sus excesos, se han reido de sus "locuras". Meses atrás, incluso, hasta fomentaron mediáticamente una pelea con su pareja y hasta con otro mediático. Estos medios (que son vistos por miles, millones de personas que presupongo se divierten con este tipo de programas) son los primeros que luego, paradójicamente, los condenan, los tiran a la basura, sacan a relucir trapitos sucios que, cuando eran funcionales a sus patéticos programas y en pos del Dios Rating, no eran necesarios mencionar. Entonces, se visten con sus capas de moralina y, a quien antes endiosaban, ahora defenestran con la misma caradurez, sin el menor atisbo de autocrítica. Cuando son "mediáticos", cuando les aseguran la tapa, la entrevista, los puntos de rating, son geniales y si vienen borrachos, drogados, mejor, así fomentamos peleas que luego levantarán todos los medios, y así va girando la rueda. Ocupemos espacios con estos tipos, son divertidos, antes que aburrirnos con deportistas sanos, que sólo se ocupan de mejorar día a día sus performances deportivas; o con artistas, que sólo actúan en una obra de teatro o en una película sin garantizarnos el escándalo.
En una rápida mirada a los últimos meses (una lista lamentablemente no taxativa, pero que simbólicamente muestra el nivel de los medios) estamos asistiendo a:
- Un hombre maduro, a primera vista desequilibrado (o con algunos patitos desalineados), que se calza una peluca, unas calzas, se traviste (con perdón de los travestis), canta mal, habla mal, se nota que no coordina su dicción adecuadamente, y se pasea por los canales generando escándalos a su paso. ¿A cuántos pasos está esa persona de generar un hecho grave? ¿Qué rol tomarán los periodistas bizarros cuando eso suceda?
- Un millonario excéntrico, transformado por múltiples operaciones, con caprichos de niño rico, que muestra sin escrúpulos su fortuna, canta porque puede pagar escenarios, maltrata a sus empleados y hace alarde de un coro de adulones. Los medios festejan sus ocurrencias, se divierten observando como derrocha su fortuna, muestran ante las cámaras de TV cómo habla por celular mientras maneja a alta velocidad su camioneta (¿cómo, acaso ello no está prohibido?). ¿Qué rol tomarán cuándo este personaje protagonice un accidente?

Posiblemente, el caso más palpable en este país sea Maradona. Sólo un deportista, un gran deportista quizá, con 3 o 4 años de desempeño "limpio" y glorioso, pero sólo eso. Los medios lo endiosaron, lo elevaron a la categoría de los inmortales, le dieron micrófono para que opine de todo y de todos (y cuanto más polémicas sus declaraciones, tanto mejor). Lo que une a estos personajes, lamentablemente, es su bajo nivel social y/o cultural y un entorno de las mismas características de éste, o de buitres (palabra tan de moda esta semana) que lo único que le interesan es obtener la mejor tajada en el mejor momento de esta figura. Nada más. Ahora bien, cuando esta figura "se la cree", o mejor dicho, cuando creen que son los "dioses" que los medios construyen sobre ellos, y se despachan con un "que la mamen" en una conferencia de prensa, todos se espantan, todos huyen, se persignan y gritan "vade retro Satanás!!".
El espanto debe ser anterior, las alertas en la sociedad (y en la responsabilidad de los medios) debe ser anterior, principalmente en el tratamiento de estos personajes para evitar dioses falsos, y por ende, excesos innecesarios.

Por suerte, existen los Ginobilis y los Del Potro, para fomentar el deporte sana y humildemente entre los niños; y los Gasalla y Aleandro que llenan teatro sin promocionar sus obras con escándalo. Pero es función de nuestra sociedad alentar a éstos, y simplemente ignorar a los otros.

Abrazos Varios

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