Bienvenidos a mi blog. Es mi primera experiencia en esto de volcar en un medio así todo lo que pienso, observo, puteo, planteo, creo y considero que pasa a mi alrededor.
Esperen, no huyan. Acá mi interés no radica en que sepan cuánto tardo en bañarme, qué desayuno, cuántos kilómetros por día corro y mucho menos (para aquellos aspirantes a voyeurs) con quién me acuesto o dejo de acostarme o alguna performance sexual.
Así que hecho el primer filtro, trato de explicar de que va la cosa.
Soy (para bien y para mal) argentino, tengo 38 años, soy abogado, vivo en esta maravillosa/maldita/increíble/mágica/maloliente ciudad de Buenos Aires, y a pesar de haber nacido en el interior, amo esta ciudad y cuando uno se aleja un tiempo, la extraña.
A veces pienso que los que vivimos, puteamos y amamos a Buenos Aires somos el ejemplo claro de lo que sentimos todos por Argentina. No dejamos de amar a nuestro país, pero nos esforzamos día a día por hacerlo mierda. Y no saltes diciendo "no es mi caso" porque todos, en mayor o menor medida contribuimos para hacer mierda la Argentina.
Me apasiona el cine, la política, la historia, la economía, y siempre creo que soy un sociólogo frustrado. Puedo pasarme horas en la vidriera de un café simplemente observando los actitudes y comportamiento de la gente. Sus imperceptibles actos de heroísmo, y sus invisibles miserias.
Antes de que huyan nuevamente, me considero un integrante más de esta sociedad y gran parte de las opiniones o comentarios que vuelque aquí, obviamente que serán un juicio de valor, pero no desdee un púlpito, sino desde el mismo escenario, porque quizá cometa en mis actos los mismos hechos que critico y reclamo. Así que en cada comentario que deslice, seré sincero y contaré también mis invisibles gestos de miseria y mis imperceptibles hechos de grandeza.
Me apasionan los debates, y admiro a las sociedades que pueden llevarlos a cabo con el respeto por el otro, con los tiempos para leer o escuchar lo que otro dice y luego elaborar la respuesta. ¿Acaso se han dado cuenta que en nuestro país nadie escucha al otro sino que el cerebro está elaborando la respuesta y se va armando la misma indiferentemente a lo que el interlocutor está diciendo?
Miren la tele (sé que hoy por hoy es un gran sacrificio soportar semejante vacuidad de creación), o escuchen la radio y presten atención. El periodista pregunta el entrevistado intenta responder pero mientras responde observen al periodista, no lo escucha, no presta atención, está concentrado en cómo formular la siguiente pregunta. Y no hablo de noveles periodistas eh?
Ni hablar de los pseudo-debates políticos (los funcionarios y diputados/senadores oficialistas son el mejor, aunque no único ejemplo de lo que digo) o tomense el tiempo de observar en una charla familiar o de amigos lo que digo.
Así que en fin, acá hablaremos de todo un poco, pero me interesa más debatir de todo un poco, siempre en el marco de que quien opina no es una basura porque piensa distinto a mí, sino alguien que está como yo autorizado a decir lo que le parece.
Hablaré de política, de historia, de cine, de la sociedad y seguramente me enriqueceré con sus opiniones.
Al comienzo de esta entrada, hablaba de mis 38 años, y lamentablemente, como quizá otras generaciones que los de mi generación criticamos ("Papá, que hiciste vos en la dictadura?", "Tío, vos que posición tomaste en la Guerra de Malvinas?"), nos borramos. Sí, camaradas de mi de-generación, nos borramos.
Fuimos a la Univesidad, o nos lanzamos a trabajar, hicimos postgrados carísimos y de primer mundo, nos miramos bastante el ombligo. Eso sí, nos sumamos en 2001 a la consigna "Que se vayan todos!!!" pero no nos concentramos en un esfuerzo para trabajar sobre lo que viniera. Y, obivamente, no se fue nadie porque alguien tenía que hacerlo.
Y entonces, volvieron todos, porque sólo clamamos liberar casilleros, pero los dejamos vacíos. Y tenemos que asistir, con pasmoso asombro y con gran asco, en ver caminar autoproclamándose Salvador de la Patria a Duhalde, el ejemplo más vil y nefasto de la historia argentina reciente, el símbolo de la mugre política. De oficialista, un mentiroso, de opositor, un canijo que en bambalinas, opera para derrocar gobiernos.
En 2002 me tentó el surgimiento de muchas organizaciones que querían rehacer el país, barajar y dar de nuevo, me sumé a esos grupos y aporté todas las ideas que podía.
Lamentablemente, como todo en este país, esas organizaciones pasaron al olvido, o fueron absorbidas por los políticos tradicionales. Casi como en las empresas, cuando surge una pyme innovadora, enseguida es absorbida por una gran empresa, y va perdiendo fuerza, presencia y obviamente, queda en la historia.
Quise empezar hablando de mi generación para que no crean que este blog es para criticar al otro, porque el otro a veces es uno mismo.
En fin, bienvenidos otra vez, y espero me lean pero principalmente comenten.
Abrazos varios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Debatamos