martes, 26 de enero de 2010

El Derrape de Duhalde

Duhalde, El Gran Devaluador, autoproclamado (solo él está convencido de ello) de que su presidencia de facto salvó a la Argentina, derrapó, una vez más.
La mayoría de la sociedad sabe que el enorme cráneo de Duhalde solo alberga dos neuronas débiles que flotan en la inmensidad de su capocha, para lo cual pedir un gesto de sensatez al ex vicepresidente menemista, ex gobernador fundador de la maldita policía, ex senador conspirador y ex presidente devaluador, sería demasiado. Casi como pedirle un gesto democrático a los K, o una solución económica a los radicales.
Lo cierto es que el Gran Devaluador criticó esta vez la humillación a la que son sometidas las fuerzas armadas y propuso su intervención para terminar con el flagelo de la inseguridad. Vayamos por partes, pero empecemos al revés.
En principio, es casi insultante que el ex gobernador del primer distrito argentino, en cuya desastrosa gobernación la inseguridad se expandió al ritmo del desempleo, la pésima política del menemismo que el integró, y la aparición (oh casualidad) del narcotráfico (la otra zona de expasión del narcotráfico fue el NOA, otra casualidad menemista), proponga semejante dislate. Fue precisamente en su gestión que surgió la "maldita policía" con su tendal de víctimas, victimarios, corrupción, soporte político (los barones del conurbano), desarmaderos, zonas liberadas, etc. Es casi un insulto (aunque creo que ha sido ex profeso) que semejante propuesta haya salido de su boca el mismo día en que se cumple un aniversario más del crimen de José Luis Cabezas (asesinado por personeros del poder económico bendecido por el menemismo y por esa "mejor policía del mundo" como lo definió el Gran Devaluador). Por lo demás, desconoce que está vigente la Ley de Seguridad Interior que no permite la participación de las fuerzas armadas en conflictos internos. Pero si aun se modificara la dicha ley, ¿quién se encargaría de coordinar la acción de tales fuerzas? ¿el mismo personaje que manejó por casi 10 años la policía bonaerense?. Acaso alguna vez se planteará que no se trata de qué fuerza combate la inseguridad o el narcotráfico sino que debe haber una decisión política fuerte del Estado de combatirlo verdaderamente y no sucumbir a la conveniencia política? ¿Y si empezamos por averiguar las acciones non sanctas de los intendentes del Gran Bs As?
En segundo lugar habla de la "humillación de las FFAA" y es cierto, pero dicha humillación proviene de una política de gobierno sostenible en el tiempo (desde Alfonsín a CFK, obviamente pasando por Dihalde), más que del resentimiento de este gobierno (resentimiento que en realidad es general y por todo lo que no huela a K).
Dicha política pasó, simplemente por no configurar tareas de defensa para las fuerzas armadas, desmotivar a su personal (además de pagarles sueldos miserables que los obligan a tener un segundo trabajo, con el riesgo que ello implica), de borrar grandes partidas de su presupuesto. Para muestra basta un botón: la Fragata Libertad, otrora orgullo nacional, en una competencia mundial de regatas con motivo del bicentenario, debe atracar dos puertos antes de la finalización por falta de presupuesto, a pesar de que la organización la encabezó la Argentina.
Enormes edificios con miles de oficiales y suboficiales haciendo tareas administrativas, sin que sus funciones se correspondan para lo que seguramente no ha sido su vocación. ¿Qué hace el edificio de la Armada en Buenos Aires? ¿Donde está el mar en nuestra ciudad? ¿Por qué no patrullan el mar Argentino, un vergel para los buques pesqueros de todas partes del mundo porque no hay control?
Así con todas las fuerzas, el ejército formándose para el control de fronteras (un queso gruyere), la gendarmería para el control de rutas (no de las 4x4 sino de verdaderos transportes de cargas de dudoso contenido y dudosa procedencia) la Prefectura en los innumerables ríos del país (y no solo los puertos), la fuerza aérea en es amplísimo espacio aéreo en el que las avionetas entran y salen más o menos como yo de mi casa.
La verdadera humillación está precisamente en lo que los sucesivos gobiernos han hecho con las fuerzas armadas (Gran Devaluador incluido), y no en darles otras tareas. Hay que darles la tarea para los que fueron formados.
Otra forma de oposición es la del ex Inteligencia de Montoneros (Verbitsky) que sin que se la caiga la cara de vergûenza dice que la humillación real de las FFAA proviene de no seguir investigando qué pasó en los 70`s. Pobre tipo.

Abrazos Varios

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