Hace algunas entradas hice mención a la izquierda nacional. Me considero un tipo liberal, pero en el buen sentido de la palabra. El mal llamado liberalismo en la Argentina, asemeja esta concepción a Alvaro Alsogaray o a Mariano Grondona, cuando no hay nada más alejado de ello (por cierto, jamás el liberalismo de verdad defendería una dictadura o un gobierno de facto). Mi liberalismo es amplio: liberalismo económico, político, social, religioso y cultural. Incluso, el discurso único del progresismo, afirmando que en nuestro país es culpa de gobiernos liberales, en realidad es falso: pudo haber políticas más alejadas o menos alejadas del rol del Estado en la economía pero nada más.
En esta concepción que defiendo del liberalismo algunas banderas que provienen de la izquierda las defiendo, sobre todos las que provienen de lo social: la no discriminación, el rol de la mujer, el divorcio, el matrimonio gay, la horizontalización de la justicia, etc. A veces, el mal llamado liberalismo sostiene posturas demasiado conservadoras en estos temas, por eso no suscribo a partidos políticos que son mal denominados "liberales".
En ese sentido, la izquierda nacional es un paradigma. Como bien describe el genial Enrique Pinti, es la única izquierda del mundo a la que la clase obrera no sigue.
Es cierto también que el peronismo, en esencia inclasificable en su postura ideológica, trastocó y trastoca el rol de las ideologías en nuestro país (por ello a veces la Nación se encuentra tan a la deriva y es tan difícil de comprender por otras naciones). El peronismo es cuando quiere conservador, cuando quiere fascista y autoritario, cuando quiere corre por izquierda y cuando no, por derecha.
En ese marco, la izquierda argentina tiene un rol casi de "molestia" en las instituciones de la democracia. Por caso, ¿cómo se pueden defender los derechos humanos y al mismo tiempo levantar las banderas del castrismo o del chavismo"? ¿cómo avanzar en la defensa de medidas progresistas (matrimonio gay) y avalar la cárcel a homosexuales cubanos? ¿cómo impulsar la lucha social de las "clases trabajadoras" y sólo cortan calles y avenidas con 20 estudiantes de la facultad de psicología?
En esa psicopatología, la clase media porteña lleva en andas a Macri contra Ibarra, y dos años después ven "cool" a Pino Solanas contra Macri. Es una izquierda de clases urbanas (Bs As, Córdoba, Rosario) ya que en el interior del país casi no existen. Son intelectualoides que aplauden discursos de Fidel y debaten en La Biela, sin que pueda subsistir ni dos minutos en un régimen cubano. Son parte de la clase media (sector social más cercano al radicalismo o al socialismo) y no pueden entrar en la clases bajas (insólitamente más cercanas a una concepción del peronismo que ya no existe -el del General o Evita-).
La izquierda nacional debe hacer también su autocrítica, y redefinir su rol, si alguna vez desean dejar de ser idiotas útiles de un gobierno que se autodenomina de izquierda, aunque utiliza armas propias del fascismo.
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