viernes, 9 de abril de 2010

el Oscar, un mes después

Si hay algo que no me gusta de la sociedad argentina que integro (para bien y para mal) es el exceso de triunfalismo y el nacionalismo estúpido (tema que hice referencia anteriormente). Junio va a ser un mes en el que padeceremos una sobredosis de argentinidad (que lamentablemente no tenemos al momento de votar o de exigir el cumplimiento de las leyes) gracias al Mundial de Futbol y los 22 "héroes" que defenderán "nuestra enseña patria" hasta que lloremos cuando escuchamos nuestro himno... en fin.
Precisamente por eso, decidí escribir sobre el Oscar que obtuvo la película "El Secreto de sus Ojos" un mes después de la premiación para no subirme a esa escala de triunfalismo (oficialista y mediático) que casi estuvo a punto de decretar al argentino, "el mejor cine del mundo".
Es "El Secreto de sus Ojos" la mejor película argentina de los últimos tiempos? Decididamente no, como tampoco lo fue "La Historia Oficial" en 1986. Tuve ocasión de ver "La cinta blanca" de Haneke que competía con la pelicula de Campanella y es mucho mejor.
Sin embargo, como apasionado del cine que soy, concedo que la factura técnica de la película es un notable avance dentro de la tecnología con la que hoy cuenta el cine argentino. El guión no es maravilloso pero arriesga con el factor sorpresa que a los americanos les apasiona. Las actuaciones son motivo de debate, dado que sigo insistiendo que para mí Darín no es un buen actor y corre riesgo de "Luppizarse" (por Federico Luppi que tiene el notable rasgo de hacer todos sus personajes igual). Sí son destacables las actuaciones de Francella (más para sorpresa argentina que mundial, dadas las características histriónicas del actor) y Villamil.
Pero no mucho más. esta vez, taquilla y premios coincidieron como en tantos otros casos del cine mundial, pero "El secreto..." no es más que otra película argentina. El cine de Campanella me gusta, porque describe con bastante precisión la idiosincracia argentina, pero en materia argumental creo que algunas de sus películas anteriores tienen mejor base de guión.
Creo que el gran desafío del cine argentino, en consecuencia, y si desea tener proyección internacional, es salir del cascarón y empezar a animarse a hablar de temas universales como en su momento lo hicieron y con éxito, el cine inglés, francés e italiano. Recursos no nos faltan.

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